Gastronomía de Barrio 1041 (8/10)

“Tienes que ir a Gastronomía.”

-todo el mundo.

Al parecer Miramar tiene una esquina que está bien nítida. Llegó un punto en que la mayor parte de la gente de la industria me lo mencionó. “Tienes que ir a Gastronomía.”

Salí a almorzar y, como de costumbre, tenía mucha hambre. Entré al restorán, quedaba poco tiempo para que cerraran, al menos una hora. El lugar incita para hacer eventos Pop Ups o algún lanzamiento gastronómico innovador. La decoración minimalista, trendy; fascinante más bien.  Me senté en la barra. (La mayor parte de las veces prefiero sentarme en la barra, si voy sólo o con un pana.) La bartender, súper cordial, me recomendó un trago para comenzar. Pedí algo a base de ron. Me sirvió un tabaco para Abuelo. Estuvo un poco dulce para mi gusto, pero aun así pasó la prueba.

tabaco para Abuelo

Comencé probando el escabeche de lengua. La verdad lo hice subestimándolos, nunca he ido a un lugar que la preparen bien. Ya estaba listo para quejarme en secreto y criticar los errores de la preparación, pero pasó algo que no me esperaba, ¡Estaba delicioso! Aparte de la apariencia rústica y elegante del plato, la lengua estaba tierna y una acidez balanceada. Estaba servido sobre un cake de alcapurria para añadir textura y contrarrestar sabores. No entendí el hecho de servir la alcapurria debajo del escabeche con tanto líquido, y no es que el líquido este malo, al contrario, es que la  fritura lo absorbe y le quita el crujiente que juega un papel importante en el plato.

escabeche de lengua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No pude pasar por desapercibido la ensalada “zapallo”, calabaza sellada en azúcar con arúgula y queso del país. Es un plato que no se acostumbra ver en menús de restaurantes. Me sedujo con la descripción. Ahora, lamento admitir que me decepcionó. El aspecto de la ensalada es rústico, eso me gusta, pero no tenía sabor. Confiaba en que la calabaza fuese el personaje principal del plato. La arúgula y el queso, al ser de muy buena calidad, son quienes salvan al plato de un suicidio.

“zapallo” calabaza sellada en azúcar, arúgula y queso del país

Intenté probar otra cosa. No quise rendirme. De hecho, un detalle del menú que encontré súper conveniente fue la opción de pedir enteras o medias porciones. Da espacio a probar mucho más del menú. Entonces llegó el canelón de pato con peras al vino blanco y queso de cabra. Esto fue un vivo ejemplo de reivindicación. Primero, la envoltura era una crepa gratinada con crema de queso de cabra. Segundo, el ragú de pato estaba sabroso; se deshacía en la boca. Lo peor es que la pera  contrastaba de manera sutil e idónea. ¡Fuckin’ delicioso!

Ya había escuchado de Chef “Nico” Gómez, creo que hace unos 5 años atrás. Nunca tuve curiosidad por su trabajo; desde hoy estaré en la espectativa de más.

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